lunes, 11 de enero de 2021

Las revistas dedicadas al sexo intentan superar la crisis

El cine, la televisión y los vídeos les están planteando una seria competencia

 Entre los, muchos negocios qué van para abajo en estos años dé vacas flacas se encuentran las revistas dedicadas al sexo, más o menos explícito, más o menos elegante, más o menos perfumado. Todas sin excepción han experimentado bajas, como si el sexo fuera uno de esos artículos de lujo de los que primero se prescinde cuándo las cosas empiezan a ir mal. ¿Lo es? Vamos a dejarlo para otra crónica, pues si nos metemos a discutirlo corremos el riesgo de no acabar ésta.

 El caso es que «Yespornplease», que en su época áurea de principios de los años setenta llegó a tirar casi siete malones de ejemplares- anda hoy por debajo de los cinco, y no se espera que suba de cuatro y medio en 1983. Su principal rival, •Penthouse», está ya en los cuatro millones. La baja se nota también en la publicidad: un uno por ciento en «Play Boy», un seis en «Penthouse».



 Y aunque los editores de uno y otro esperan, como los dueños de cualquier droguería, que la recesión acabe, la economía se recupere y, con ello, cambie su suerte, en el fondo no están muy seguros de ello. Lo confiesa Chrlstie Hefner, la linda hija de Hugh Hefner, fundador del imperio «Playboy», hoy al frente del mismo: «Aquella expansión de comienzo de los años setenta, caracterizados por una curiosidad casi infantil por todo lo sexual, se está acabando —dice esta chica morena, de treinta años, que podría perfectamente ser una «bunny» en cualquiera de los clubs que regenta— Hoy tenemos que ofrecer algo más que «piel» en nuestras publicaciones. Hemos de buscar otros tipos de entretenimiento. Y aun así, que vendamos tantos ejemplares como vendíamos es problemático».

 La competencia electrónica 

 La razón de que haya bajado el consumo de tales revistas, sin embargo, no es que haya disminuido el interés por el sexo, sino que éste se encuentre mucho más a mano. Hoy, formas de él mucho más fuertes se hallan en películas, vídeo cassettes y canales de televisión por cables especializados en la materia. Resulta incluso más barato que esos semanarios, que ya no ejercen, ni mucho menos, el monopolio en el género, e incluso empiezan a verse como «carrozas» del mismo.



 Para hacer frente a la nueva situación —idéntica para ambos—, sus empresas han adoptado, sin embargo, estrategias distintas. Los Hefner empiezan a orientar «Playboy» hacia un tipo de publicación de «estilo de vida», diversificándose con temas de actualidad, moda y electrónica. Roberg Uccione, en cambio, que llev a «Penthouse» con puño de hierro metido en guante de seda, asegura que va a seguir insistiendo en el sexo. «La curiosidad por él no disminuye —dice—. Puede que los vldecassettes la compartan con nosotros, pero eso sólo indica que el interés sigue ahí. Y seguirá mientras la nuestra siga siendo una sociedad represiva, que lo es, y mucho. A la postre, es lo que nos mantiene vivos».

 Será interesante saber qué estrategia tiene más éxito: la suave de «Playboy» o la ruda de «Penthouse». En cierto sentido, nos dirá cuál es la: atmósfera de los años ochenta.